«Él revela lo profundo y lo escondido; conoce lo que está en tinieblas, y con él mora la luz»
Arte sacro en las vidrieras de Bilbao
Las vidrieras de arte sacro de Bilbao son las más comunes en nuestro imaginario, aunque como vimos en la anterior publicación, las vidrieras de arte civil no lo son menos.

Historia del arte vitral
Cuenta Plinio el Viejo en Naturalis Historia que el cristal fue descubierto casualmente por unos mercaderes que viajaban a Egipto con natrón -carbonato de sodio-. Estos encendieron un fuego para preparar la cena y utilizaron algunas piedras de este mineral para apoyar los pucheros. A la mañana siguiente el natrón se había fundido con la arena, rica en sílice, y convertido en cristal.
Realmente, no se conoce con certeza ya no sólo el origen del arte vitral, sino tampoco el del vidrio. Se sabe que los egipcios eran quienes proveían de vidrio a las cortes del momento, siendo el S.IX a.C. su momento de máximo esplendor. Los primeros objetos de este material que se conocen son abalorios y vasijas encontradas en tumbas datadas en el reinado de Tutmosis III, S.XV a.C. Por otro lado, los fenicios ya conocían la técnica del soplado de vidrio desde al menos el siglo primero anterior a nuestra era.

En medio oriente, el arte islámico utilizó el vidrio antes que el arte cristiano. Se introdujo en Europa a través del comercio. Bizancio fue pionero en utilizarlo en el Viejo Continente; sería en forma de teselas para crear mosaicos.
Los romanos, el románico y el auge de las vidrieras
Pioneros en tantas disciplinas, los romanos alrededor del S.V fueron quienes, utilizando diferentes óxidos, consiguieron producir vidrios de colores. Ya utilizaban este para elaborar diferentes tipos de cuentas y abalorios, pero no fue hasta la Edad Media que surgieron por primera vez las vidrieras, y fue en las iglesias románicas.

Su función era similar a la de la pintura, educativa, además, al proyectar los interiores de las iglesias con colores gracias a la luz tamizada por los vidrios, se dotaba al interior de los templos de un halo mágico, divino, en un tiempo donde las ilusiones ópticas dependían exclusivamente de la naturaleza. Fue el monje Teófilo en el S.XII quien escribió varios tratados artísticos y dio detalle de la pintura sobre vidrio describiendo todos los pasos para su elaboración, que a día de hoy, siguen siendo prácticamente los mismos.


Las vidrieras más antiguas que se conservan se encuentran en la Catedral de Augsburgo, datadas entre los S.XI y S.XII. En ellas puede apreciarse que dominaban la técnica vitral, con lo que se supone lo hacían desde mucho antes de la citada fecha.
En época gótica y gracias a los avances técnicos como el arco apuntado y la bóveda de crucería, era posible levantar muros más altos y ligeros que podían ser vanos y adornarse con enormes vidrieras. Especial mención a los magníficos rosetones góticos, aunque el ejemplo más superlativo de esta excelencia técnica puede verse en la Sainte Chapelle de París. La pintura al fresco tan presente en las iglesias románicas, pasó a ser sustituida por las vidrieras del gótico, auténticas biblias de cristal. Su mayor desarrollo se dio en Francia, Alemania, Inglaterra y España.

Decadencia del arte vitral
De ser la principal forma de propaganda religiosa, las vidrieras pasaron a un segundo plano en el S.XVI, ya que el Renacimiento concedió más valor a la pura representación pictórica en detrimento de los vitrales.
Los dos siglos que le siguieron fueron todavía más estériles para el arte vitral, que parecía definitivamente arrinconado. Fue en el S.XIX cuando experimentó una especie de «revival».



Comenzó en el Neogótico con la inspiración historicista de los estilos artísticos de pasadas épocas y gracias a maestros como Viollet-le-Duc, aunque su gran renacer fue con el movimiento Arts&Crafts y el Art Nouveau, este último estilo marcadamente decorativo. Sus más destacadas figuras fueron, Louis Comfort Tiffany, Émile Gallé y René Lalique.

Ya en el S.XX y pasada la fiebre Modernista, el arte vitral vuelve a perder protagonismo, no obstante, importantes arquitectos como Le Corbusier o pintores como Marc Chagall, Henry Matisse, Ingres o Georges Roualt seguirán realizando trabajos con ellas.

Actualmente, el arte de la vidriera sigue vivo y más diversificado que nunca. Además de los originales vitrales religiosos -que dejaron de ser el tema exclusivo en el Modernismo para extenderse al arte civil-, se representan motivos heráldicos, retratos, cuadros conocidos… y con prácticamente tan variados diseños como estilos artísticos hay.


Arte sacro en las vidrieras de Bilbao
Son varios los estilos y escuelas que pueden encontrarse en las vidrieras de arte sacro de Bilbao. Los más destacables son las neogóticas de la Iglesia de San Francisco de Asís, también conocida como La Quinta Parroquia, que se realizaron en Alemania por la casa Mayer y Zetter.

Destacan también las de la Catedral de Santiago, realizadas por el conocido maestro Gustave-Pierre Dagrand de Bourdeaux. Mención especial merecen las del Museo de Reproducciones, pertenecientes a la fábrica Normanda y en las que su artista se formó en la Escuela de Bellas Artes de Rouen.





Deja un comentario…