Fraude Virgen de Guadalupe

El fraude de la Virgen de Guadalupe

Panorámica del atrio

LAS MENTIRAS PIADOSAS DE LA IGLESIA

Inicio del fraude de la Virgen de Guadalupe

A finales del S. XIII, Gil Cordero, un pastor de vacas extremeño, se hallaba en la Sierra de Guadalupe pastoreando sus vacas. Al percatarse de que le faltaba una, fue a buscarla, encontrándola muerta en la ribera del río. Como era costumbre entonces, procedió a marcarle la señal de la cruz en su pecho antes de clavárselo para poder desollarla. En ese mismo momento se le apareció la virgen. Esta le comunicó que se dirigiese al pueblo y comunicará a las autoridades competentes lo visto.

El vaquero así lo hizo pero nadie le creyó. Esa misma noche se le murió un hijo, quien milagrosamente resucitó ante los ojos de las autoridades eclesiásticas cuando iba a ser sepultado. Estas se apresuraron en llegar al lugar de la aparición para cavar donde la vaca se encontraba. Allí apareció una imagen de madera que pasaron directamente a adorar.

La imagen de la Virgen Morena, cobró gran popularidad a partir del año 1340. Alfonso XI se habría encomendado a ella antes de la victoria de la Batalla del Salado contra los moros, siendo a partir de entonces su benefactor. No fue el único personaje histórico devoto de la imagen. Posteriormente, también le rezaron Isabel I de Castilla – la católica- , Cristóbal Colón, Hernán Cortés… De hecho, el entonces monasterio fue el lugar de reunión de Isabel y Colón antes de adjudicarle las carabelas que se encontrarían con América en su camino a las Indias.

El engaño de Guadalupe
Juan de Zumárraga y Juan Diego

Aproximadamente 250 años más tarde, en el Cerro de Tepeyac, próximo a la destruida Tenochtitlán se vive una historia similar. Casualmente, en el mismo lugar donde los mexicas adoraban a Tonantzin, diosa de la tierra.

El 12 de diciembre de 1531, diez años después de la caída de Tenochtitlán, el también vaquero Juan Diego, presenció una aparición. Como le había sido dicho, corrío donde el obispo de la diócesis de México, fray Juan de Zumárraga, para comunicarle la buena nueva. Este le pidió una prueba.

Juan volvió al cerro y la virgen le ordenó que cortará flores y las envolviera en su manto -o ayate- para llevárselas al obispo. Una vez de vuelta y al liberar las flores, en su ayate apareció impresa la imagen de la virgen, para asombro de nuestros protagonistas y estupefacción de generaciones venideras. Esa representación que se adora desde entonces, es una de las grandes mentiras de esta historia.

El engaño de Guadalupe
Ayate de Juan Diego enmarcado

El engaño se pone en marcha

La Virgen de Guadalupe es probablemente el primer caso de sincretismo religioso del continente americano. Si bien, el sincretismo no era algo nuevo para los europeos. El santoral está plagado de deidades greco-romanas e incluso anteriores. Por todos es sabido que algunas de las fechas en el calendario cristiano se hicieron coincidir con rituales paganos. Sin ir más lejos, el nacimiento de San Juan Bautista coincide con el solsticio de verano. Por otro lado, el nacimiento de Jesucristo lo hace con el solsticio de invierno.

La historia protagonizada por el indígena Juan Diego y el durangarra fray Juan de Zumárraga, no es más que una adaptación de las creencias cristianas a la idiosincrasia indígena.

Realmente, la imagen de la virgen en el ayate del vaquero no fue realizada hasta 25 años más tarde de la aparición. Se realizó en el taller de Pedro de Gante por un pintor indígena llamado Marcos Cipactli o Marcos Cipac de Aquino.

El encargo fue realizado por el segundo obispo de México, fray Alonso de Montúfar. Ya por aquel entonces, el fraile franciscano Francisco de Bustamante protestó ante las autoridades eclesiásticas contra el fraude, por lo visto, en vano.

La planitud de la tierra

En el S. XVIII, el origen del fraude se había perdido en el olvido. Fue entonces cuando la iglesia encargó un estudio de la imagen a José Ignacio Bartolache, médico novohispano. Este concluyó que el lienzo había sido pintado y repintado, echando por tierra la teoría de que la imagen es de origen divino. Además, afirmaba que el lienzo no era de maguey, como se suponía, sino de fibra de cáñamo. Las prendas realizadas con fibra de maguey se descomponen naturalmente. Como el ayate no estaba reducido a polvo por el paso del tiempo, solamente podía deberse a la intervención divina. Era un milagro! Pero no, resultó ser sólo una mentira.

En 1883, el historiador mexicano Joaquín García Icazbalceta, descubrió que ninguno de los personajes históricos que vivieron en la época de la aparición hace referencia a ella. Ni en escritos, ni en cartas. Estos fueron entre otros: Juan de Zumárraga, Bernardino de Sahagún, Bernal Díaz del Castillo, Hernán Cortés… Como era de esperar, las autoridades eclesiásticas hicieron oídos sordos al apunte del historiador.

Icazbalceta, con un espíritu ético superior al de los religiosos, les remitió una carta de la cuál este es un extracto:

«Católico soy aunque no bueno, Ilmo. Sr., y devoto en cuanto puedo de la Santísima Virgen; a nadie querría quitar esta devoción: la imagen de Guadalupe será siempre la más antigua, devota y respetable de México. (…) Por supuesto que no niego la posibilidad y realidad de los milagros: el que estableció las leyes, bien puede suspenderlas o derogarlas (…) De todo corazón quisiera y que uno tan honorífico para nuestra patria fuera cierto, pero no lo encuentro así; y si estamos obligados a creer y pregonar los milagros verdaderos, también nos está prohibido divulgar y sostener los falsos»

El engaño de Guadalupe
Peregrinos transportando imágenes ya bendecidas

Guillermo Schulenburg Prado, abad de la Basílica de Guadalupe, se opuso en 1996 a la canonización de Juan Diego. Cometió la indiscrección de decir que la adoración a la virgen era una tradición, pero no una realidad. Fue obligado a renunciar a su cargo un mes después del escándalo.

Nada comparado con lo que le ocurrió a Sánchez Camacho, obispo de Tamaulipas, quien negaba las apariciones de la virgen y quien fue por esto excomulgado y tuvo además que exiliarse. Porfirio Díaz, dictador mexicano entre los años 1876 a 1911, le despachó con un par de frases:

  • Así que usted no cree en las apariciones…
  • No, señor
  • ¿Y en las desapariciones?
Destino turístico y lugar de pregrinación

El fraude de la Virgen de Guadalupe

Haciendo un resumen de lo anterior, podría afirmarse que la mentira no comenzó en México, sino en la lejana España.

La Iglesia afirma que la talla de la Virgen la realizó el propio Lucas el Evangelista en el siglo I. Así como afirma que se escondió en la invasión musulmana y permaneció enterrada 500 años. Los estudios revelan que la imagen es de estilo románico o progótico con influencias árabes, y fue tallada en el S. XII.

Ya en América, fue el segundo arzobispo de México, Alonso de Montúfar, quien pergeñó el engaño. Encargó a Marcos Cipac pintar la imagen de la Virgen añadiendo simbología prehispánica. Por otro lado, inventaría la figura de Juan Diego. Este es el motivo por el que el supuesto vaquero y el milagro nunca fueran mencionados por sus coetáneos. El fin de esto fue, en un principio, encaminar a los indígenas hacia la fe cristiana.

Curiosamente, un icono enarbolado por primera vez en tierras mexicanas por el denostado Hernán Cortés, fue utilizado como estandarte por los próceres de la independencia mexicana de España. Es así como se convirtió definitivamente en un símbolo patrio.

El engaño de Guadalupe
Rezando por un milagro

Un engaño muy rentable

Juan Diego, un personaje que probablemente nunca existió, se hizo un lugar en los altares. En 1990 fue beatificado y en 2002 canonizado por Juan Pablo II. A pesar de todas las voces discordantes y acalladas a lo largo de los siglos. A pesar de los estudios realizados que revelan que hay tres diferentes imágenes de la virgen superpuestas, anulando así su origen divino. A pesar de todos los pesares, para la Iglesia, la mentira es más rentable que la verdad.

Además de ser un símbolo patrio, también es símbolo de unión religiosa de la comunidad hispana. Por otro lado, la Basílica de Guadalupe es el centro de peregrinación más visitado del cristianismo. Aproximadamente diez millones de personas llegan cada año al lugar.

Santuario de Guadalupe, México
Tienda de la basílica. Se acepta tarjeta de crédito

Por último, está el ingente negocio económico que gira en torno a uno de los bulos más sonrojantes de la cristiandad. Pero de tejemanejes económicos, la propia Iglesia, esa Iglesia de los pobres, podría dar detalles mucho más suculentos que este humilde blog de viajes.

SALVE REGINA MACULATA!!!

5 comentarios sobre “El fraude de la Virgen de Guadalupe

  1. HOLA PEDRO,COMO MUCHAS COSAS EN ESTA VIDA ,LA FRASE QUE DICES; LA MENTTIRA TIENE MAS VALOR QUE LA VERDAD» CADA CUAL CREE LO QUE NECESITA EN ESE MOMENTO….QUE PASA CON LA POLITICA Y CON TANTAS COSAS Y SITUACIONES.
    UN FUERTE ABRAZO

    1. Totalmente de acuerdo. Incluso a veces nos mentimos a nosotros mismos para no ver las realidades que no nos agradan. Eso sí, cuando la mentira es pública y sirve a unos intereses concretos, puede ser hasta imputable. Uno de los grandes arquitectos de la mentira en la historia de la humanidad fue Göbbels, responsable de propaganda del aparato nazi. Suya es la famosa frase: Una mentira repetida mil veces se convierte en verdad. En el caso de Guadalupe, ante la evidencia, algunos han elegido como repuesta un: «ora pro nobis». La verdad debe ser aireada siempre, y después de escucharla, cada cual que haga de su capa un sayo. Como si quiere comulgar con ruedas de molino.

  2. La historia retrata a la religión católica. El motivo de que hicieran coincidir las celebraciones paganas con sus rituales religiosos? nos lo podemos imaginar. Esto es un ejemplo de la gran cantidad de fraudes y engaños que ha perpretado la religión católica.

    Me quedo con la frase que has puesto: «La mentira es más rentable que la verdad». Amén.

    Posdata: en 2 semanas estaré por zarautz unos días, alguna recomendación de la zona? saludos y abrazos.

    1. Así es, Rafa. Y hablando de frases, a mí personalmente me gusta una que haría referencia a cualquier religión: son vendedores de humo. Eso no es fácil de justificar, ahí lo de inventarse historias inverosímiles.
      En cuanto a Zarautz, te diría que te dieras una vuelta por el Parque Natural de Pagoeta y por ejemplo visitar la herrería de burdinola, o caminar la antigua calzada romana que va de Zarautz a Getaria. Visitar un txakolí es también una opción muy jugosa.

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