Pedaleando Tailandia 1

PEDALEANDO TAILANDIA 1

A las ocho de la mañana salía el ferry de Koh Muk, islita donde he pasado tres noches y aunque pequeña, era casi el doble en extensión de la isla de donde venía, Koh Bulon. Su joya es “Emerald Cave”, que solamente por visitarla merece la pena ir. El tiempo no ha sido muy bueno, pero la víspera de la partida hizo un día perfecto para el paseo con kayak de cinco horitas que me di. El paseo incluyó baños varios, buceo con tubo -snorkeling-, pesca de chipirón -sólo pesqué uno-, y visita a “Emerald Cave”, donde entré con piragua y todo. Este es un espacio prácticamente circular de unos cincuenta metros de diámetro circundado por acantilados verticales altísimos llenos de fauna y vegetación, al cual sólo es posible acceder por una galería que parte de otro acantilado este ya en el mar. La galería está inundada y hacia la mitad hace una curva que durante unos metros la deja sin visibilidad con lo que, hay que ir avanzando a ciegas unos diez metros hasta que aparece la luz al final de la galería. Durante sus años dorados, fue escondirite provisional de botines de piratas malos malones.

En la etapa de ayer, como en otras anteriores, la planificación fue rigurosa. Los pasos a seguir:

– estar pendiente del despertador y coger el ferry de las 7:40 al continente

– llegar a Krabi cuando fuera menester

En el mapita de la guía había calculado a ojo unos 70 km., y no suelo fallar. En el ferry pregunté a uno y me dijo que 120 km. Al llegar a puerto pregunté a otro y me dijo que 200 km. Llegué a la conclusión que ni uno ni otro tenían ni idea. Error. El primero sabía de que iba la cosa; 126 km. Llegué a Krabi más que cansado, pero no lo suficiente como para darme el homenaje de un masaje. Este es el tercero del viaje, y los buenos ganan por 2-1; dos masajes buenos, uno malo. Ayer fue uno bueno, masaje deportivo. Dolor y placer por partes iguales, pero hoy mi espalda se siente ligera. Hoy igual me animo y me voy a recibir uno tailandés, que es el que se te suben encima y te pisan, te clavan las rodillas y los codos, te cogen la pierna y te la llevan al cuello mientras te hace una llave de jiu-jitsu… todo un placer. Fuera de los lugares exclusivos, una hora de masaje viene a costar entre 200 y 400 baths; teniendo en cuenta que un euro son cuarenta bahts…

El camino en bicicleta casi siempre es entretenido, ya que está basado en la novedad. Gran parte debido a las señales que se encuentran en la carretera. La de “ceda el vaso” no tiene nada que envidiar a la de “stop”.

Las señales de proximidad de mezquita son diferentes a las de Malasia.

 Pero la que me dejó realmente a cuadros, fue una señal escrita en thai y en CASTELLANO!!! dirigida a los de la “ruta del bacalao”, señal con fines claramente aleccionadores y no punitivos.

Como antes he mencionado, mi meta era กระบี่, osea, Krabi. En no pocos cruces las señales están escritas solamente en thai, con lo que es imprescindible hacer un ejercicio mnemotécnico.

i-Llave inglesa-Anacardo, anacardo-U con mezquita arriba, osea, Krabi.

A mitad de camino y cuando el sol más apretaba, paré a comer. Pedí sopa de noodles de arroz, con bolitas de pescado, pollo, brotes de soja, ajo, una verdura que no reconozco y una especia que es la que hace que el plato sea picante. Riquísima,cuando la acabé me pedí otra. Por 60 baths había comido.

En el restaurante-chiringuito, un par de chicas me echaron una mano con el problemilla del idioma. Al principio se mostraban más que reticentes, incluso se hacían las suecas haciendo que no sabían inglés, pero todo el mundo sabe que en los países escandinavos se habla un inglés más correcto que en los anglosajones. En un principio achaqué su rechazo al estridente color de mi camiseta, aunque tal vez el fondo era más profundo. Antes de marcharse incluso se animaron a hacerse una foto, azoradas eso sí, aunque no pueda apreciarse. Situaciones como esta lo único que hacen es probar que una vez despojados de los iniciales prejuicios, todo el mundo está encantado de ayudar y de entenderse. Su actitud cambió radicalmente cuando vieron mi comportamiento siempre educado y correcto, que comía con apetito y que no muerdo si no me lo piden.

 
Porque todo esto da mucho que pensar, y todo es respetable y entendible, y así como explica lo sencillo que es relacionarse, también explica tantas y tantas cosas que desgraciadamente pasan… SI ES QUE LAS VISTEN COMO, COMO, COMO… mesas-camilla???
Aunque el verde fosforito de mi camiseta es más de repeler que de atraer, sin duda es mi preferida para bicicletear. Los vehículos que me adelantan respetan más la distancia de seguridad que cuando visto otra camiseta, comprobado. Además es un homenaje a los Biciclistas de Corella donde, todo hay que decirlo, nunca he estado, pero conozco a cuatro de sus intrépidos biciclistas, los cuales, capitaneados por Arantza, en unos días que compartí con ellos por las llanuras y montañuras alavesas, doy fe que no hubo cuesta que se les resitiere, ni almuerzo que perdonaren.
Mi apoyo incondicional para ellos en estos momentos difíciles, ya que según he podido leer en el “Diario de la Ribera”, están inmersos en un contencionso-administrativo con la NASA y la Agencia Espacial Europea por el uso de las citadas camisetas. Parece ser que confunden a los satélites y tienen que resetearlos de nuevo. Aúpa navarricos, eutsi gogor! Como el satélite no les funciona en estas tierras bañadas por el Ebro, los americanos no pueden cuantificar la producción de pimiento del piquillo, tan importante estrategicamente para el equilibrio del orden mundial. Qué les den a los americanos ya, hombre!!!

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