
Pandemia en Chiapas
El temido COVID me atrapó en San Cristóbal de las Casas. Hacía ya semanas que el bicho había salido de su casita en Wuhan y en menos de dos meses ya había viajado más que la inmensa mayoría de los habitantes de este virulento mundo.
Al igual que la gran parte de la gente que me rodeaba, sabíamos que era cuestión de tiempo que llegase a América. Lo que no mucha gente se imaginaba en ninguno de los lados del Atlántico, era que esta incómoda situación fuera a alargarse por tanto tiempo.

Qué ver y qué hacer en San Cristóbal de las Casas
Aunque en un principio mi intención era no pasar más de dos semanas aquí, estuve casi seis meses. Tiempo suficiente para descubrir muchos de los secretos de la ciudad
Hay varios factores por los que «Sancris» fue el lugar elegido, además de ser el lugar donde me encontraba cuando comenzó la pandemia mexicana. Por un lado, el sur de México –Chiapas y Oaxaca– han sido los lugares donde con más relajo se han tomado las restricciones de la contingencia. No ha habido ni confinamiento ni uso de mascarilla obligatorios. Por otro lado, San Cristóbal de las Casas es probablemente el lugar del país donde el alojamiento y la comida son más económicos.

Para finalizar, este es un lugar cosmopolita. Hay un vasto abanico de nacionalidades que pulula por sus calles atraído entre otras cosas por el alzamiento zapatista y el marco político que se desarrolló a raíz de este. Es este también el espacio que comparten los mexicanos mestizos que habitan mayormente en los grandes núcleos poblacionales y de los indígenas de origen maya que habitan también las pequeñas comunidades… pero no todo el monte es orégano.

«Ciudad Real de los Españoles»
Fue el nombre original de la localidad. Fundada en 1528 por Diego de Mazariegos, la ciudad tuvo varios nombres. El que goza hoy en día fue en parte homenaje a Fray Bartolomé de las Casas, Protector de los indios y obispo del lugar durante varios años. Este llegó a estar en el punto de mira de encomenderos y conquistadores españoles debido a las denuncias alzadas por causa de los constantes abusos sobre la población autóctona.
Localizada en los Altos de Chiapas a una altitud media de 2.130 metros sobre el nivel del mar, goza de un agradable clima fresco que no varía apenas a lo largo del año. Los días, si soleados, pueden llegar a ser calientes sin alcanzar los 25 grados. Las noches, dependiendo de la época del año, varían entre los 6 y 12 grados centígrados.

Calma tensa
Sus primeros pobladores fueron un crisol de españoles, tlaxcaltecas, mexicas y mayas. Los tres primeros grupos se fundieron en lo que se denominan mestizos. Los descendientes de los mayas, sin embargo, siguen habitando estas tierras. El castellano es el idioma común de la gran mayoría de sus habitantes aunque hay otras dos lenguas de la familia maya que se escuchan habitualmente: tseltal y tsotzil.

Se convive juntos pero no revueltos. Los mestizos mexicanos critican continuamente a los indígenas, alegando que el Estado les concede más ayudas que a ellos por el simple hecho de ser indígenas. Estos ni callan, ni otorgan
La comunidad indígena tiene bastante fuerza en la ciudad, aunque ellos habitan mayormente en comunidades -aldeas-. Es allí donde tienen todo el poder, en muchos casos sin intromisiones. Muchas de estas están cerradas a cualquiera que no pertenezca a ellas. Con esto quiero decir que no entran tampoco ni policía ni ejército. Cualquier trabajador del Estado -personal sanitario, etc, necesita permiso para ingresar en ellas. En estas comunidades, se imparte justicia en caliente, y no son aislados los casos en que se ha quemado vivo o ejecutado a machetazos en la comunidad a quien ha sido sorprendido haciendo algo «ilegal». Básicamente, la justicia es improvisada por estos pagos. Hay cientos de casos de injusticias manifiestas realizadas por el personal de las comunidades. Desgraciadamente, México es un país en el que el Gobierno de turno, no tiene el control sobre todo el territorio nacional: llámese comunidades, llamese narco…

Los dos núcleos poblacionales más importantes cercanos a Sancris son San Juan Chamula y Zinacantán, ambos de lengua tsotzil. Se dedican animadversión mutua desde, tal vez, antes de la llegada de los conquistadores. Así pues, la convivencia en este rinconcito del planeta es algo más que «peculiar»
Ambiente en el MERCADO CENTRAL -Vídeo-
La insoportable levedad del ser
Desde que por COVID comenzaran las restricciones de movimiento, venta de alcohol, cierre de los lugares públicos… la vida también comenzó a discurrir con más lentitud. El tedio obligaba a buscar soluciones para no ser presa de la monotonía. Así pues, de los seis meses que llevo aquí, aproximadamente dos de ellos he estado en otras localizaciones, principalmente en Palenque y en el litoral chiapaneco… al menos me ha sido posible cambiar de aires.

Chiapas en un estado con una diversidad reseñable. En su territorio hay volcanes, selvas, cadenas montañosas, playas… Era una pena tenerlo todo ahí al lado y no poder ver casi nada así que, hubo que buscar la manera para al menos ver parte de esta diversidad.
Casi todas las salidas las realicé por cuenta propia, aunque hubo una excursión que realicé con «Chultot Viajes». Fue a las Cascadas del Chiflón y Lagos de Montebello. No pocas veces es más práctico y económico visitar ciertos lugares de la mano de una agencia de viajes que hacerlo por cuenta propia. Además, te recogen donde les digas, para que la experiencia comience de manera más agradable. Totalmente recomendables.
Y cómo no, museos
Hay varios. Algunos de ellos son una especie de museo-tienda, o sea, que la principal función es vender y no difundir. Esta es una lista: Museo del Jade, Museo del Cacao, Museo del Ámbar, Museo de la Medicina Maya, Museo Jtatik Samuel, Museo Na Bolom -artesanía y biblioteca indígena-, Museo Sergio Castro y Porres -trajes regionales-… vamos, como para no aburrirse.
Y para finalizar, una actividad altamente gratificante es localizar los hermosos grafitis que hay a lo largo y ancho de la ciudad. No te los pierdas!



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