

Cómo llegar a la isla de Sulawesi
La mejor opción y sin duda la más rápida para llegar a la isla de Sulawesi es el avión, aunque por diferentes motivos, tal vez no siempre sea lo más recomendable. En mi caso, el billete de avión se complicaba y encarecía bastante, ya que viajaba con una bicicleta, de hecho, excepto la última semana de mi estancia allí, las otras cinco se desarrollaron a lomos de Taman Negarra, mi burrita sabanera. Aquí podéis leer la crónica de esas jornadas cicloturistas.
Me pareció una gran idea llegar a Yakarta, la capital de Indonesia, y desde allí viajar en barco hasta la isla de Sulawesi en un trayecto que duraría un poco más de dos días. Por una parte conocería la capital, y por otra haría un pequeño crucero hasta destino, disfrutando del amplio océano.

Los extranjeros no tenemos permitidas varias cosas en Indonesia, y ojito con esto porque puede ser un verdadero dolor de cabeza. Entre otras cosas, no tenemos permitido comprar un billete de ferry online, ha de ser in situ. Se me fue más de medio día entre enterarme cómo llegar a la oficina de la compañía situada en el puerto. Tras toda una odisea en bus, conseguí llorando que me vendieran un billete de un camarote a pesar de que en un principio me dijeron que estaba todo vendido y que el próximo ferry no salía hasta cuatro días más tarde. Subrayo vehementemente que en Indonesia se puede conseguir casi todo si insistes lo suficiente, aunque suenes como un taladro. No tengo ni idea de los subterfugios de esta mecánica, pero funcionar, funciona. Insisto, funciona. Repito, no sé el porqué, pero funciona. Me afirmo, no conozco el cómo, pero funciona. No sé si se me entiende que aquí, insistiendo, se consiguen cosas que antes parecían imposibles. Funciona!

El caso es que fue todo un acierto y una gran experiencia viajar durante dos días y medio desde Yakarta a Makassar, siendo el único Bulé -blanco- del pasaje, que en total seriamos a ojo de buen cubero unas quinientas personas. Ocupé un camarote para dos personas donde subí hasta allí incluso con Taman Negarra. Conste que solamente pagué el pasaje de una persona pero, a veces por el simple hecho de ser diferente, uno tiene ciertos privilegios.

La gente en Sulawesi
Yakarta es supuestamente la ciudad más poblada del mundo, que no la más interesante. En su área metropolitana se concentran cerca de 42 millones de almas. Ciudad diseñada para ser recorrida en vehículo de motor. El peatón no es bienvenido en ese mundo motorizado, de hecho, las aceras y los pasos de cebra son tan escasos como los unicornios. Aquí, cruzar una calle se convierte en toda una aventura no apta para propensos al infarto. La mejor manera de desplazarse en la ciudad es en tren, que dispone de una red bastante extensa. Hacerlo en vehículo de motor -llámese coche o bus- puede ser muy tedioso debido a los continuos atascos de tráfico. La motocicleta, como en tantos lugares del Sudeste Asiático, es el único medio de motor ligero en esta ciudad de pesado tráfico.
La gente en la isla de Sulawesi es extremadamente acogedora. Es habitual que se te salude por la calle con un Hello, Mister!, tanto niños como adultos. Lo hacen por una mezcla de simpatía y curiosidad. Me atrevería a decir que Indonesia está en el momento perfecto para ser visitado. Esto no dura siempre, ya que lo he experimentado en otros países tras volver. Me explico: cuando el turismo no es masivo, cuando a los locales todavía los turistas les generan curiosidad porque no han tratado demasiado con ellos y cualquier cosa que les cuentes les puede parecer interesantísima porque todo es novedad para ellos; ese es el momento para visitar un país, a partir de ahí las cosas no van a ir a mejor. Puede que años más tarde haya mejor infraestructura turística, que encuentres más variedad de cosas en los diferentes lugares, pero el romance humano entre locales curiosos y turistas deseando bucear en el país, se habrá desvanecido.

No hay mucha gente que hable inglés, pero por otro lado su idioma, el bahasa, es de fácil pronunciación, muy cercana al castellano, con lo que con un poco de allí, un poco de allá y Googletranslate, la comunicación es posible. Y lo más importante de todo es que generalmente van a estar abiertos a comunicarse e intercambiar información, esa es la mejor lengua común que tenemos.
Es este probablemente el país más ruidoso del mundo. Hasta el punto que a la hora de elegir alojamiento, es IMPORTANTÍSIMO no hacerlo en un lugar que esté cercano a una vía principal. Aproximadamente un 20% de las motos que circulan por esas calles y carreteras carecen de silenciador en el tubo de escape. Y no sólo las motos, sino también algunos coches, con lo que el ruido puede llegar a ser continuo, o sea, si la vía cercana al alojamiento donde te quedas es una principal, la tortura puede durar perfectamente TODA LA NOCHE!

Si esto fuera poco, apuntar que en su mayoría Indonesia es un país musulmán y a las cuatro o cuatro y media de la mañana, el almuecín ya está llamando al rezo. En los barrios donde no hay musulmanes hay cristianos protestantes que les han copiado esta costumbre, y estos últimos suelen hacer sus rezos a las cinco de la mañana. Si tienes la enorme suerte de que tu alojamiento se encuentre entre una mezquita y una iglesia, es probable que estés más cerca de ganar la salvación de lo que nunca hayas estado. Al menos después de escuchar el cuarto de hora de rezos del almuecín y casi una hora de rezos y cánticos del o la sacerdot@ de turno. Tras esto parecerá que estás por lo menos en el purgatorio.

Otra cosilla que tienen los locales es que fuman mucho. En los lugares de aplastante mayoría musulmana es imposible conseguir una cerveza. En algunos lugares de mayoría cristiana también, ya que aunque la religión se lo permite, su economía no. Una cerveza cuesta en el lugar más barato 30 rupias, que vienen a ser euro y medio, un dineral allí teniendo en cuenta que el precio de un almuerzo suele ser inferior a ese precio. Así pues, el vicio legal que tienen más a mano es el cigarrillo, que por otra parte son muy baratos, y sin duda, se ponen amarillos a nicotina. Aunque hay algunas pocas mujeres fumadoras, generalmente son los hombres quienes fuman y aquí literalmente se puede decir que encienden un cigarrillo con otro. Lo he visto varias veces. Literal. Insisto, encienden un cigarro con otro. Literal.

Tana Toraja
Tierra Toraja, literalmente también. Sin lugar a dudas es el lugar más interesante, culturalmente hablando, de la isla de Sulawesi. Aquí además de hablar bahasa indonesio hablan también toraja y son conocidas mundialmente sus curiosas viviendas en las que el tejado semeja la forma de un barco. A este tipo de vivienda que se asienta sobre pilotes tradicionalmente de madera se le denomina Tongkonan.
Estas viviendas que son también repositorio de reliquias están profusamente decoradas, teniendo un particular significado tanto los colores y formas que se tallan y pintan para su decorado, como los adornos con cuernos de búfalo y con figuras de animales.

Pero sin duda lo más característico de los toraja son sus complejos funerales. El finado es enterrado habitualmente un año después de su muerte. Hasta ese momento el cuerpo, inyectado en formol, se conserva en la propia casa o en un tongkonan familiar cercana a esta. Estos funerales duran generalmente una semana, y son motivo de celebración más que de duelo. Se comprende que tras un año la pérdida del ser querido ha sido ya asumida, así que esta semana de diferentes actos a la memoria del difunto, se transforman más que en duelo en un alegre recordatorio donde la abundancia -comida, bebida, cigarrillos, café…- es la máxima.



Y Tana Toraja, además de poseer su propia lengua y sus arraigadas y peculiares costumbres, está situado en el corazón de la zona más montañosa de la isla de Sulawesi, prácticamente en el centro de la isla donde se encuentra también su pico más alto con 3478 m.s.n.m, el monte Latimojong. La belleza de los montes y montañas que forman esta privilegiada región junto con la peculiar forma de sus construcciones, hacen de ella un lugar de sobrecogedora belleza, donde pasear o recorrerla en bicicleta o moto es todo un regalo para los sentidos.
Lugares más visitados en Sulawesi

Siendo Sulawesi una isla, no es de extrañar que sus playas sean uno de los lugares más visitados. Siendo una de las islas más grandes del mundo -la onceava en tamaño- y con un perfil tan montañoso, no es de extrañar que haya gigantescos lagos en ella. Uno de ellos es el lago Poso, que bien podría ser denominado de mar interior. La temperatura del agua es perfecta y sus aguas son transparentes siendo la mañana -al menos en la época que yo estuve, noviembre/diciembre- la mejor hora para bañarse. A la tarde se levantaba el viento y había incluso hasta oleaje.


Al ser tropical, sus aguas están llenas de vida, siendo un lugar privilegiado para prácticas como submarinismo o esnórquel. Y de nuevo… siendo una isla tan grande, no es extraño que haya varios archipiélagos en ella. Los más visitados por lo anteriormente mencionado son Bunaken, Togean y Banggai.

A todos estos archipiélagos se llega habitualmente de dos maneras: o comprando un billete en un ferry que viene a ser el transporte público de las islas, o contratando una lancha más ligera que te lleva a la hora que tú quieras y hasta el lugar exacto por un precio mucho más elevado que el transporte público regular.

En las fotos superiores aparecen las dos maneras. Cuando tu destino es una isla más pequeñita o incluso unos bungalós apartados, no te quedará más remedio que contratar una lancha, eso sí, compartida sale bastante más económica.

Así pues, si tu plan de viaje es de montaña, de playa, de submarinismo, cultural… todos ellos tienen cabida en este rinconcito tropical del mundo, Sulawesi. Donde probablemente, el mejor de los recuerdos que te llevarás será el de la calidez y amabilidad de sus gentes, sin duda una de las condiciones para que antes de haberte ido de allí quieras ya volver.




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