De Tailandia a Myanmar por tierra

DE TAILANDIA A MYANMAR POR TIERRA

Paisaje entre Myawaddy y Hpa-An

A Myanmar accedí por tierra desde el puesto fronterizo de Myawaddy, ya que me encontraba en Sukhothai. Para los que se vayan a desplazar desde aquí, tendrán que ir en un bus que demora 1 hora hasta la ciudad de Tak. Continuamente desde aquí hay minivans que se dirigen a Mae Sot, donde te llevarán en un trayecto de 2 horas por maravillosos paisajes. De la estación de buses a la frontera hay que conseguir otro medio de transporte que, por lo que yo entendí era exclusivamente taxi. En la minivan, una profesora que hablaba un poquito de inglés me dijo que descendiera con ella, que me podía acercar. Y dicho y hecho. Me monté con ella en un taxi y no sólo me acercó, sino que gracias a la colaboración del taxista me dejaron en el mismo puesto fronterizo.

Como buena frontera que se precie, hay varios restaurantes y tiendas alrededor. Comí en un restaurante de comida birmana para ir ambientándome, y en un pis-pas estaba cruzando mochila al hombro el puente fronterizo.

Pagoda Shwedagon, Rangún

Ya en Myanmar, entré en un despacho, y el oficial de turno, muy digno él, no me dirigió ni una media sonrisa en todo el trámite. El acto, para lo intrascendente que era, me pareció demasiado solemne. Aún así, en diez minutos estaba saliendo por la puerta con un cambista que me recomendó –a petición mía- el desabridamente uniformado.

El cambista se llamaba -y seguirá llamando- Mr. Beauty. A pesar de tener incluso un cartel de lona impreso con su nombre, no había nada en su aspecto que justificase tal calificativo. Cuando me mandó sentar con él enfrente de una mesa y mandó al camarero que me trajese agua; cuando vi la manera en que se “des-envolvía”; cuando vi sus maneras de mafioso mugriento de película de Serie B, supe que los dos estábamos perdiendo el tiempo. En ese momento mi sospechas se confirmarón, estaba conchabado con el poli. También supe que me iba a ofrecer un cambio de mierda por los bahts que me quedaban. Así fue. No tardé más de dos minutos en despacharle.

Una de las imágenes icónicas de Myanmar, Lago Inle

En la tienda de al lado pregunté quién me podía cambiar. Cuando me lograron entender, me mandaban de vuelta al anterior. Aparte de eso, conseguí deducir que nadie más cambiaba dinero por allí. Anduve 10 metros por la misma acera, y pregunté a uno que estaba sentado detrás de una pequeña mesa. Tenía toda la pinta de ser un cambista. El tipo estaba mascando “kun ja”, que es una mezcla de una nuez, tabaco, cal y especias envueltas en una hoja. Este es el motivo por el que Myanmar es el país con más cánceres de boca del mundo.

La “kun ja” es un estimulante y un remedio contra los dolores. La mascan muchísimos birmanos y, como no, crea adicción. Una vez mascada se enjuaga la boca con agua, y se escupe la rojísima mezcla, generalmente al suelo. Volviendo al sujeto anterior, el tipo masca que masca. Yo le decía “change”, “money” “bahts” “kyats”, y el tipo, sin abrir la boca, negaba con la cabeza. Yo no quería ni jarto volver donde Mr. Beauty, por orgullo y porque me daba un cambio de mierda. Insistí. Afortunadamente, se me puso en marcha la neurona y decidí enseñarle el fajito de billetes. Sin inmutarse, bebió un trago de agua, escupió en una papelera el líquido rojo, y sacó una calculadora de un cajoncito de la mesa. Increíblemente, me ofreció incluso un pellizquito más de lo que marcaba el cambio oficial del día anterior.

Reportaje de boda en Mandalay

De allí me dirigí todo ufano a preguntar por salida y precios de taxi colectivo hasta Hpa-An. Había leído que merecía la pena pagar un poco más por el taxi, que coger un bus. Sabía que el precio rondaba los 10.000 kyats. Además de haberlo leído, me lo confirmó la señora que me dio de comer, que casualmente era de esta ciudad. La parada de taxis no está  a más de cinco minutos caminando desde el puesto fronterizo.

Una vez allí, el primer precio que me dieron fue 10.000 kyats. El taxi estaba impoluto, y por lo que entendí al conductor de este vehículo de siete plazas, íbamos solamente tres pasajeros en él. A mí eso me pareció extraño, y para no dar lugar a malentendidos, le pedí su teléfono móvil para que me señalase en Google Maps dónde íbamos. Según estaba realizando mis pesquisas en el teléfono, sentí un eructo bien al ladito de mi oreja. El tipo estaba justo detrás, mirando la pantalla sobre mi hombro. Lo tomé como un gesto de confianza. Parecía ser que al tipo le había caído bien y se mostraba relajado con mi presencia, tal vez demasiado.

Descanso en el cole… caminito de Hpa-An

Como curiosidad, decir que en Myanmar, a diferencia de Tailandia, conducen por la derecha. Lo más curioso de esto es que como en Tailandia, el volante está también en el lado derecho, con lo que hace la conducción mucho más emocionante. Dónde vas a parar!

El conductor, Saw Annt Ku, era un parlanchín. Pero su casi total desconocimiento del inglés y el sistema de “libre pronunciación” que aplicaba a la lengua de Sespir, me hizo pasar momentos de verdadera tensión. Alguien que no te para de hablar pero que no le entiendes de la misa la media, puede llegar a consumir mucha energía. Yo haciendo todo lo posible por entenderle, y él preguntándome. Yo contestando a todo que sí –dar la razón casi siempre funciona-, cuando me miraba raro porque igual un “sí” no cuadraba en la respuesta, rectificaba y le decía que “igual no”, y así nos medioentendimos las casi cinco horas que demoramos en llegar –normalmente son tres-.

Las otras dos horas, se fueron en un café que paramos a tomar antes de salir a sugerencia mía, recogiendo otros pasajeros a lo largo y ancho de Myawaddy con los que previamente había quedado con la típica frase de los países de vida relajada: me paso en un rato -el rato puede oscilar entre media y tres horas-, y en los continuos controles de la policía -tuvimos al menos cuatro-. Las zonas fronterizas están celosamente vigiladas.

Parece ser que tan mal no nos entendimos, ya que, una vez en Hpa-An, el tipo me llevó a buscar hotel –acertamos a la primera-, y de ahí me invitó a cenar bien regaditos de cerveza. Como no quería hacerle un feo, yo le invité a otras poquitas más, que compartimos con un amigo suyo que apareció por ahí en una calle y que hablaba todavía menos inglés que él.

Esa noche dormí como un angelito, por la felicidad que me embargaba y la medio cogorza con la que me acosté. La entrada en Myanmar había sobrepasado mis expectativas.

Al rico mango!

DATOS DE INTERÉS

Los viajeros que deseamos ingresar a Myanmar solemos estar desinformados y también un poco liados sobre cómo se puede acceder al país. Esto se agudiza en lo que se refiere a las entradas por tierra. Esta desinformación y temor de ser rechazados en la frontera no son baldíos, ya que en los últimos años la política de ingreso al país ha sido más que cambiante. Yo ingresé en octubre de 2017, y ahí lidié con las diferentes posibilidades.

La información que daré a continuación concierne solamente a turistas de países que no tienen acuerdos especiales con Myanmar. Estos países suelen ser los limítrofes. Teniendo en cuenta lo anterior, al país se puede acceder tanto por aire como por tierra con visado corriente y también con e-visa.

Conseguir la e-visa es muy sencillo. Si pinchas “aquí”, entrarás en la página oficial del Gobierno de Myanmar. Su precio es de 50 US$. No aconsejo sacarla en ningún otro lugar, ya que hay empresas que pueden cobrarte incluso más de 100 dólares. Una vez rellenado correctamente el formulario, con fotito digital adjunta,  la contestación te llegará en un plazo máximo de tres días. En mi caso me llegó la confirmación en un día y medio.

El Gobierno de Myanmar te permitirá 28 días de estancia en el país. Si te pasas de plazo deberás pagar 3 US$ por cada día que hayas estado de más y un impuesto de 3 US$ por “apertura de procedimiento”. Si no sobrepasas los catorce días, no debieras tener ningún problema al salir. La única pega de esto es que, algunos hoteles no permiten alojarse a nadie con el plazo de estancia vencido. Es posible también que no se permita desplazarse en vuelos domésticos.

Con e-visa se puede entrar por tres diferentes aeropuertos: Rangún, Mandalay y Nay Pyi TawNaipyidó, la capital-. Por tierra se puede acceder solamente desde Tailandia, eso sí, también desde tres diferentes puntos: Tachileik, Myawaddy y Kawthaung.

Bus Sukhothai – Tak: 52 bahts

Minivan Tak – Mae Sot: 78 bahts

Taxi: Myawaddy – Hpa-An: 10.000 kyats

Suerte viajeros!!!

Amanecer en Bagán

 

 

 

6 comentarios en “De Tailandia a Myanmar por tierra

  1. Muy bien, me he entretenido leyendo las peripecias que tienes por esas tierras. El famoso money corrempe todo. Te sigo leyendo. Abrazos.

  2. Hola ! Muchas gracias por el post ! Estamos por hacer lo mismo que hiciste 😁 (Gracias a tu post) qué hiciste luego de hpa an ? Que recomiendas ? Y cómo volviste? Por la misma ruta o en avión a Tailandia ? Gracias !

    1. De Hpa-An fui al norte, pero otra opción es ir a las playas del sur, q no conocí. De Myanmar salí en avión, ya q me dirigía a Nepal. Las únicas fronteras terrestres abiertas son con Tailandia.

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